Este espacio empezó siendo algo que nos hacía sentir más cerca de lo que dejábamos en España, hace ya 3 años que comenzó aquella aventura. Hoy me llena de orgullo y satisfacción, reabrirlo, con el mismo fin pero esta vez, en lo referente a nuestra BODA.
Parece que fue ayer cuando ese chico moreno y con barba entro por la puerta del sitio dónde yo trabajaba. No fueron ni una, ni dos las veces que pensé, Lucía estás perdiendo la cabeza y mira tu por dónde, no me falló tanto la intuición. Poco después llegó el momento de tomar la decisión más complicada de mi vida. Digo complicada, porque de difícil no tuvo nada. Fue una de esas locuras que se hacen por amor.
Desde el momento que puse el pie en el avión supe exactamente que quería para mi vida. Aunque, no fue precisamente subida en el avión dónde tuve la capacidad para llegar a esa conclusión, jajaja.
El mejor regalo llegó después, tras tres meses a miles de kilómetros, las circunstancias hicieron que tuviera que volver a España. Cual fue mi sorpresa cuando supe que de aquella experiencia volvíamos tres.
En ese instante empezó la segunda aventura, ser papás. Sólo puedo decir que recordaremos con cariño aquel viaje toda la vida, porque aunque solo sea por nuestro hijo, ya nos ha dado más de lo que nadie nos podrá dar en el mundo.
Y ahora llega, la tercera locura. Esto es más para Iñaki que para mi, porque aguantarme tiene tela... aunque el también tiene lo suyo. Yo siempre le digo que soy la mitad de una naranja y el la mitad de un limón. No tenemos nada que ver, pero nos entendemos muy bien.